Uno de los desafíos más frecuentes en las familias con niños autistas es la selectividad alimentaria. Esto ocurre cuando el niño rechaza muchos alimentos y limita su dieta a un número reducido de opciones. Aunque a veces se confunde con “mañas” o “caprichos”, en realidad suele estar relacionada con la sensibilidad sensorial, la ansiedad y la necesidad de rutinas estables.
En tiposdeautismo.com queremos ayudarte a comprender este tema con empatía, derribando mitos y compartiendo estrategias prácticas para acompañar con amor a los niños que presentan este reto alimenticio. 🌈
¿Qué es la selectividad alimentaria?
La selectividad alimentaria es la preferencia marcada y repetitiva por ciertos alimentos, mientras que se rechazan otros de manera constante. En niños con autismo puede estar vinculada a:
🚫 Texturas difíciles de tolerar (crujientes, blandas o fibrosas).
🚫 Colores y olores intensos que generan rechazo.
🚫 Ansiedad ante cambios en la presentación de la comida.
🚫 Sensibilidad sensorial que hace que el acto de comer resulte abrumador.
Mitos comunes sobre la selectividad alimentaria
Mito 1: “Es solo una etapa, ya se le pasará”
Realidad: En algunos niños puede ser transitorio, pero en autismo suele ser persistente y requiere acompañamiento.
Mito 2: “El niño es malcriado o manipulador”
Realidad: No se trata de capricho. Es una reacción real a estímulos sensoriales o emocionales.
Mito 3: “Si tiene hambre, comerá lo que sea”
Realidad: La ansiedad y la sensibilidad pueden ser tan fuertes que el niño prefiere no comer antes que enfrentarse a alimentos que le resultan desagradables.
Consecuencias de la selectividad alimentaria
Si no se acompaña adecuadamente, puede provocar:
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Déficit de nutrientes esenciales.
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Bajo peso o, en algunos casos, sobrepeso por consumo de alimentos poco variados.
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Problemas de socialización en la escuela o reuniones familiares.
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Estrés en padres y cuidadores.
Estrategias de apoyo para padres y cuidadores
1. Consulta con especialistas
Pediatras, nutricionistas y terapeutas ocupacionales pueden guiarte en planes personalizados para mejorar la alimentación.
2. Introducción gradual
Incorpora nuevos alimentos poco a poco, respetando el ritmo del niño y presentándolos en pequeñas cantidades.
3. Presentación creativa
Jugar con colores, formas y combinaciones divertidas puede despertar mayor interés.
4. Respeto a las rutinas
Mantener horarios y espacios predecibles reduce la ansiedad en la hora de la comida.
5. Refuerzo positivo
Celebrar cada pequeño avance ayuda a que el niño se sienta motivado y seguro.
6. Evitar la presión excesiva
Obligar o castigar solo aumenta el rechazo y la ansiedad hacia los alimentos.
Cómo fomentar la inclusión desde la mesa
La alimentación también es un espacio de socialización. Para incluir a los niños con selectividad alimentaria es importante:
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Adaptar menús escolares o familiares.
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Ofrecer siempre al menos una opción que el niño disfrute.
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No ridiculizar ni forzar frente a otros.
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Enseñar a hermanos y compañeros a respetar sus diferencias.
Preguntas frecuentes
❓ ¿La selectividad alimentaria desaparece con el tiempo?
En algunos casos mejora con apoyos adecuados, pero no siempre desaparece por completo.
❓ ¿Debo obligar a mi hijo a comer lo que no quiere?
No. Es mejor usar estrategias graduales y respetuosas para ampliar la dieta.
❓ ¿Los suplementos son necesarios?
Depende de cada caso. Siempre debe evaluarlo un médico o nutricionista.
Conclusión
La selectividad alimentaria en niños autistas no es un capricho, sino una parte de su manera única de experimentar el mundo. Acompañar con amor, paciencia y estrategias adecuadas puede marcar una gran diferencia en su nutrición, su autoestima y su inclusión social.
En tiposdeautismo.com creemos que cada pequeño avance merece celebrarse, porque detrás de cada bocado hay un esfuerzo inmenso y un paso hacia una vida más plena. 💙






