Cuando hay crisis frecuentes, lo más útil es anotar qué pasó antes, cómo fue y qué ayudó. Con unos cuantos registros empiezan a verse patrones: un ruido, una transición, el hambre o el cansancio. Esta bitácora te toma un minuto y se guarda solo en tu dispositivo.
¿Por qué registrar las crisis?
Es la base del análisis que hacen terapeutas y psicólogos (antecedente, conducta y consecuencia). Llevar tus registros a la consulta o a la escuela ayuda a anticipar las situaciones difíciles, por ejemplo con una agenda visual o un aviso previo.
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